Finalizan los trabajos en la Embajada de España en La Habana

El pasado mes de abril se realizó la recepción de los trabajos que Kalam ha ejecutado para el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en el antiguo Palacio de Velasco Sarrá en La Habana, sede de la Embajada Española en Cuba.

Con esta entrega se da por concluida la intervención de restauración de la envolvente completa del edificio, sus cubiertas y todas las fachadas tanto exteriores como a patios.

El edificio fue construido en 1912 por los arquitectos José Mato Sequeiro y Francisco Ramírez Ovando. Su afortunada localización, en uno de los empalmes más bellos de la ciudad de La Habana, permite contemplar desde sus balcones el Faro del Morro, las murallas de las Fortalezas de La Cabaña y La Punta, uno de los extremos del Malecón habanero y el mar adentrándose en la bahía de La Habana.

El palacio presentaba daños principalmente causados por factores medioambientales. En el entorno en el que se localiza se encuentran presentes sales en la atmósfera que junto con el viento y la lluvia generan el deterioro de la piedra y la corrosión y oxidación de los elementos metálicos ya sean armaduras interiores, vástagos de anclaje, viguetas metálicas o rejas afectando a los elementos en los que están presentes o donde se anclan o reciben. Esto ha ocasionado situaciones especialmente comprometidas para la seguridad de uso y para la propia conservación del edificio.

En cubierta a estos factores se les suman otros como la falta de mantenimiento, una construcción inadecuada, con ausencia de juntas de dilatación o falta de criterio en la colocación de las instalaciones de clima, iluminación y telecomunicaciones. Además, la inexistencia de material de aislamiento térmico junto con el comienzo del uso de sistemas de acondicionamiento artificial, ha ocasionado que se produzcan movimientos en elementos estructurales y de cubierta por diferencia de temperatura entre el interior y exterior provocando otros daños.

La intervención se ha estructurado en fases, comenzando por los trabajos de conservación del torreón y los cuerpos retranqueados del tercer y cuarto nivel, para proseguir en los patios interiores y concluir con la restauración de las fachadas exteriores tanto las dos principales más ornamentadas, como las que dan al patio exterior con galerías cerradas por un sistema de carpinterías de madera.

El torreón se encontraba en muy mal estado de conservación estructural. En él se han tenido que realizar refuerzos para confinarlo por el exterior y en su interior sustituyendo completamente la estructura altamente deteriorada. Se ha actuado en sus acabados exteriores, realizando modelaje in situ para recuperar su volumetría caracterizada por el recubrimiento de prefabricados imitando a teja así como en el resto de elementos ornamentales, balaustres, florones y antepechos que se encontraban deteriorados.

En el volumen correspondiente al tercer y cuarto nivel se ha procedido al saneado de los revestimientos que se habían desprendido o presentaban riesgo de hacerlo. También se han sustituido las carpinterías y recuperado los ornamentos en mal estado.

El acabado de cubierta se ha rehecho completamente. Se ha colocado una lámina impermeabilizante para la mejora de la estanqueidad, ejecutado las necesarias juntas de dilatación y acabado con baldosa cerámica con aparejo en espiga como es tradicional en las cubiertas de La Habana.

En el ámbito de las instalaciones, se ha reorganizado la de climatización de una forma más acorde al valor histórico del edificio, sustituyendo la existente por un nuevo sistema centralizado que ha permitido eliminar las unidades individuales de los balcones de fachada.

Al igual que en el resto del conjunto se ha procedido a sustituir aquellos ornamentos irrecuperables o a su reintegración cuando ha sido posible. Se ha utilizado un mortero de restauración y el cosido a los soportes con varilla de fibra y resina y alambre de cobre. Está solución es la que se ha adoptado en la recuperación del resto de volúmenes arquitectónicos como florones o pináculos.

En los patios interiores ha sido necesario rehacer por completo las bandejas de las galerías al estar completamente deterioradas por la corrosión de las viguetas estructurales. Se ha trabajado así mismo en los recubrimientos y en la recuperación de las carpinterías.

La imagen del edificio en las fachadas que vuelcan al patio exterior se caracteriza por presentar una mayor proporción de hueco cubierto por librillos de lamas de madera que materializan una piel permeable con la que responder al clima y a la orientación sur y oeste a la que vuelcan.  En origen este cerramiento de madera estaba compuesto por hojas de librillo regulable por el exterior y contraventanas macizas al interior que eran usadas en caso de necesitar aislarse por lluvia o tempestad. Este sistema tradicional debía funcionar de forma muy adecuada y adaptada al lugar permitiendo ventilación permanente y la regulación de la entrada de luz. Con la llegada del aire acondicionado se sustituyeron los fraileros interiores por hojas acristaladas y las exteriores perdieron su función de elemento de regulación térmica. Su falta de mantenimiento y la exposición a las condiciones ambientales severas del lugar han ocasionado que se encuentren deterioradas en diferente grado. La mayor parte han podido ser conservadas y recuperadas, sustituyendo las lamas podridas, restaurando las que presentan mejor estado y reconstruyendo los montantes verticales donde se encuentra el sistema que permite su giro. Lamentablemente, el cerramiento del último cuerpo, de planta segunda, ha tenido que ser sustituido al completo debido a su mal estado.

Finalmente en las fachadas principales, se procede de la misma forma que la comentada hasta ahora, con la particularidad de que son los alzados con mayor riqueza ornamental y material. Se restauran carpinterías, recuperan volúmenes, y se mejora la estanqueidad de las bandejas de balcones. Se ha realizado el lavado de la piedra de toda la superficie siendo necesario incidir con proyección de abrasivo en puntos concretos de la planta baja porticada, que presentaba mayor grado de suciedad acumulada por contaminación atmosférica proveniente del tráfico del área. En esta zona se ha procedido además al cosido de algunos de los pilares macizos así como a la restauración de los elementos de rejería presentes en este nivel.

En la reproducción de los volúmenes arquitectónicos se han empleado técnicas como el moldeo o el tarrajeado por parte del equipo de especialistas y artesanos de Kalam.

Complementariamente al resto de los trabajos, se ha procedido a la instalación de un sistema de iluminación monumental sustituyendo al existente que presentaba falta de criterio y desorganización en su diseño además del deterioro de sus elementos. La tecnología que se ha usado es la de lámparas de tipo led según un proyecto de  iluminación específico para resaltar la belleza y el carácter del edificio.

Para el equipo de Kalam ha sido una satisfacción el haber realizado la labor de recuperación y puesta en valor de la única sede diplomática ubicada en la Ciudad Vieja de La Habana, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1982. Esperamos contribuir con ella en el proceso de restauración y regeneración urbana que se está llevando a cabo en esta magnífica ciudad.

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