LA RESTAURACIÓN ORNAMENTAL DEL PALACIO RIOJA_II

En esta segunda entrada continuamos desgranando el articulo de Javier Latorre Zubiri que nos muestra las intervenciones de rehabilitación y puesta en valor llevadas a cabo en el  Palacio Rioja de Villa del Mar, en Chile, desarrolladas por el equipo de profesionales de Kalam.

En esta ocasion os mostramos un breve resumen de las intervenciones llevadas a cabo en los elementos decorativos y piezas ornamentales, así como las distintas técnicas realizadas durante las restauraciones. Tal y como se indicó en nuestra primera entrada, este texto junto con otras aportaciones de relevantes profesionales del patrimonio chileno fue recogido en el libro «Puesta en valor del Patrimonio. El Palacio Rioja, una experiencia de recuperación en Iberoamérica» que editó Kalam dentro del marco de su colección de libros sobre el patrimonio iberoamericano.

 

3. Intervención en elementos singulares y revestimientos arquitectónicos

En el exterior del palacio prima la sobriedad, orden y perfección del ornamento -configurado por columnas de fuste liso, balaustradas en la escalinata y coronación, e incluso jarrones que rematan las fachadas-, teniendo en cuenta la ruptura a la que se somete la arquitectura con respecto al estilo barroco, menos evidente en los salones y habitaciones interiores, donde nos encontramos una versatilidad y riqueza decorativa más profusa. Si en las líneas de fachada se ex- presan con mayor claridad los postulados del clasicismo francés del grand siècle, reflejándose la contención y mesura propias del estilo, en el interior, igual que sucede en la inspirada Francia, esta moderación no está tan presente, puesto que la traza arquitectónica de columnas, pilastras y cornisas se complementa con frisos, sobrepuertas, marcos y rica ornamentación tridimensional en yeso que se prolonga en los textiles murales, algunos elementos tallados en madera dorada -como las piezas que realzan el interior de los arcos del comedor-, y no menor, los magníficos adornos de bronce cincelado y dorado que componen apliques, lámparas, pomos, etc.

Fotografía 1.Fachadas exteriores de revoco restauradas por Kalam.

 El proceso de creación y manufactura de los motivos ornamentales (jarrones, máscaras, medallones, etc.), tanto de fachada como de interiores, requiere de distintas técnicas que incluyen el moldaje, la terraja corrida o la talla en madera y el dorado tradicional, todos ellos presentes en el aparato decorativo que engalana el palacio. En el caso de las piezas escultóricas seriadas, es precisa- mente el molde el que permite su reproducción sin perder calidad en el dibujo de las formas, siempre que se conozcan las técnicas de modelado y vaciado propias de esta actividad creativa. Su naturaleza articulada y fragmentaria permite la combinación de estos elementos de manera armónica, pudiendo incorporar distintas técnicas en un mismo plano arquitectónico, todo ello con el objetivo de enriquecer visualmente una fachada o estancia.

Fotografías 2 y 3. Distintas fases en los procesos de acabado y recuperación del cromatismo original del palacio.

La consolidación y fijación de los elementos conservados demanda también la reposición de las piezas perdidas o fragmentadas, que fueron debidamente reproducidas por las mismas técnicas empleadas en su elaboración, partiendo de elementos existentes que se emplean como modelo. Esto nos ha permitido cumplir con los objetivos marcados antes del inicio, que contemplaban una intervención encaminada a resolver la estabilidad de decoraciones y molduras frágiles y con riesgo de caída, y dar continuidad a las pérdidas materiales con el criterio de conservar el máximo de piezas originales, utilizando como último recurso la reproducción de las faltantes.

                   

Fotografía 4 (izquierda). Desmontaje cuidadoso y fijación de elementos deterioradas. Fotografía 5 (derecha). Reintegración del núcleo estructural de madera que da forma a las cornisas.

Frisos, ménsulas, molduras y ornamentos con riesgo de desprendimiento se retiraron de la superficie mural para poder asegurar su fijación al palillaje de asiento, de por sí debilitado y con mínima capacidad soportante. Debido al peso de estas piezas de volumen escultórico, existían serios riesgos de derrumbe y caída, lo que implica una fragmentación múltiple que dificulta su conservación. De ahí la necesidad de retiros parciales para recomponer la estratificación material del muro sustentante y volver a reubicar estas piezas una vez limpias, consolidadas, reforzadas y afirmadas mediante nuevos anclajes y fijaciones, según el procedimiento establecido en las especificaciones técnicas.

              

Fotografía 6 (izquierda). Reposición de palillaje de madera que permite el agarre de los tendidos de mortero y enlucidos de acabado. Fotografía 7 (centro). Reposición de palillaje estructural. Fotografía 8 (derecha). Palillaje y malla estructural que recibe el revoco de mortero para formar el fuste  de las columnas exteriores.

La reproducción de piezas faltantes se realizó en el taller montado en el exterior del palacio, frente a la fachada principal. Allí se fabricaron las matrices en resina de poliéster, silicona o látex, dependiendo de la naturaleza de la forma (relieve o bulto redondo), complejidad y cantidades necesarias del elemento a replicar, siempre teniendo en cuenta la materialidad de la copia, los puntos de retención y la calidad exigida. Se elaboraron moldes de una sola cara para motivos de bajorrelieve (elementos seriados de fachada, frisos y pequeñas ménsulas) mientras que para balaustres, jarrones y otros elementos singulares de mayor complejidad utilizamos moldes por piezas. De igual modo, a la hora de replicar los elementos faltantes, para escoger el material de carga se tuvo en cuenta la plasticidad necesaria para el moldeo, su emplazamiento, peso y estabilidad estructural de objeto, contemplando desde la perspectiva de la manufactura las condiciones de anclaje y orden de instalación.

                  

Fotografía 9 (izquierda). Proceso de elaboración de moldes de resina en dos piezas para la reproducción de balaustres. Fotografía 10 (derecha). Grupos escultórico obtenidos mediante moldeado.

                   

Fotografías 11 y 12. Moldes y reproducciones de piezas de gran volumen elaboradas en el taller instalado en obra.

En el caso de elementos corridos, como cornisas, impostas o fustes de pilastras, partimos de la fabricación de terrajas metálicas con las que reproducir y resanar estos elementos. Con un perfilador de molduras se identifica la forma y se traslada la silueta a una pieza metálica que repite el dibujo de la contra- forma. Una vez reforzado este perfil, la colocación de un bastidor de madera nos permite recorrer el recrecido de las zonas faltantes y pérdidas en las líneas arquitectónicas, eliminando el material sobrante hasta quedar nivelado con el material existente, trabajando la masa de yeso o concreto cuando ha alcanzado el grado de fraguado necesario en el que el material mantiene la estabilidad sin deformarse.

               

Fotografías 12 y 13. Proceso de elaboración de molduras corridas mediante la utilización de terraja manual y morteros de restauración.

El proceso de acabado de paramentos y superficies de fachada, muros y techos interiores, finalizados los procesos de consolidación estructural, reparación de grietas, restitución de los enlucidos y los trabajos de restauración de elementos decorativos, además de haber procedido a la renovación de las instalaciones (eléctricas, saneamiento, clima, etc.), estuvo fundamentado en un exhaustivo estudio previo del color y las características plásticas que tuvo el palacio en origen, en aras de mantener una fidelidad a la idea expresada en el momento de su construcción y decoración. Se respetaron los dorados al mordiente que realzan algunas partes de la arquitectura, previo decapado de los sucesivos estratos de pintura que con afán renovado se habían aplicado a lo largo de los años, reintegrando posteriormente las faltas y nuevas doraduras con iriodín aglutinado en resina acrílica, aplicado a pincel sobre una preparación similar a la del dorado original. Para la pintura de los recintos interiores se empleó un esmalte al agua de calidad, de acuerdo a los códigos de color determinados en el muestreo previo, mientras que al exterior, debido a sus cualidades hidrófugas y permeabilidad al vapor, se utilizó una pintura mineral de dispersión de silicato. Con estos trabajos, el palacio mantiene la vigencia y notoriedad de una época, conservando su propia identidad.

                        

Fotografía 14 (izquierda). Reintegración cromática a base de dorados sobre paramentos y molduras restauradas. Fotografía 15 (centro).Estado reformado tras las reintegraciones volumétricas y ejecución de dorados.Fotografía 16 (derecha). Vista cenital, proceso de limpieza y reintegración de piezas decorativas de madera dorada

 

4. Tratamiento de carpinterías y pavimentos de madera

Tal y como se hace palpable en los revestimientos arquitectónicos y ornamentos de paramentos, techos y fachadas, entre los gustos imperantes y los deseos de los promotores del palacio primaban las influencias que venían desarrollándose en el mundo de la ebanistería y carpintería desde la publicación en París, entre 1769 y 1775, de L’Art du Menuisier, obra del especialista francés André Jacob Roubo y que constituye un verdadero tratado sobre la fabricación de muebles y otros elementos de madera en la arquitectura, como pisos y puertas. Esta obra, en pleno Siglo de la Ilustración, se sumó a otros escritos, tratados y enciclopedias editados en un periodo fundamental para el desarrollo de las Artes y la Ciencia, teniendo alta divulgación y vigencia en siglos posteriores, como bien podemos apreciar en el Palacio Rioja, donde la predominancia de la moda francesa, tal y como ya hemos señalado repetidas veces, queda reflejada en la arquitectura y las artes decorativas, que combina en su interior los trabajos de yesería con los de madera tallada y moldurada, complementándose unos a otros de forma unitaria. André Roubo desarrolla en su obra los conocimientos técnicos en el arte de la carpintería en toda su extensión, abarcando mobiliario, puertas y ventanas, parqués, además de lambris y boiseries, entre otras disciplinas relacionadas con el trabajo y manipulación de la madera. De todo ello encontramos referencias en la madera presente, en el arte de construir y el diseño de las piezas que, de acuerdo a la prevalencia y enseñanzas del maestro, se dividen en inmóviles (entarimados, frisos, techos, etc.) y móviles (puertas, ventanas, persianas o contraventanas) y que aquí podemos apreciar en los pavimentos del segundo piso -desde la hermosa composición del pequeño parqué del vestíbulo hasta el de los salones principales-, sin duda de indudable riqueza compositiva, o las puertas de acceso principal y las que dan paso a las distintas habitaciones, de acuerdo al rango que alcanzan, tanto las que se mantienen en madera al natural como pintadas.

                   

Fotografías 17, 18, 19 y 20. Estancias restauradas: parqué, carpinterías, mobiliario, techos y escalera de madera

          

Estilísticamente apreciamos elementos de madera que vienen a componer partes importantes de la arquitectura interior, como puertas, ventanas y contraventanas, escaleras interiores con sus barandas y bellos entarimados de parqué, elaborados con maderas de diferente variedad (principalmente raulí) y tonalidad, formando dibujos basados en geometrías fractales de distinta dificultad y siguiendo patrones diferentes dependiendo de la importancia de la estancia.

La mayor parte de las carpinterías móviles, pintadas con sucesivas capas a lo largo del tiempo, presentaban su morfología embotada y deformada. Ha sido necesario retirar la acumulación de capas de pintura para proceder a resanar la madera y tratarla, ante la existencia de piezas afectadas por contaminación biológica, la formación de hongos o el ataque de insectos xilófagos. Retiradas las capas superficiales por medios mecánicos y químicos, los restos más adheridos se han removido con lanilla de acero fina, ayudándonos de una pequeña cantidad de disolvente que dejamos evaporar antes de proceder a aplicar la preparación y capa de pintura definitiva.

Los pisos de marquetería se protegieron durante los trabajos y en última instancia se limpiaron con una máquina de baja rotación, evitando el desgaste del soporte lígneo por fuerte abrasión. Para conseguir la regularización de la superficie se realizó un pulido mecánico acompañado de un lijado suave con sistema abrasivo para eliminar las diferencias de altura entre tablas y marcas en el pavimento, quedando las superficies correctamente suaves y lustradas, listas para recibir el acabado previa limpieza de la superficie con paño seco. Se aplicaron dos manos de mezcla de ceras y aceites vegetales que penetran en la madera, hidratándola y protegiéndola frente a la humedad y la suciedad, luciendo hoy día la huella dejada por el tiempo, pero dispuesta para su mantenimiento y conservación futura.

        

 Fotografía 21 (izquierda).Eliminación de capas de pintura superpuestas en carpinterías móviles. Fotografía 22(derecha).Perfilado de injertos en molduras curvas de cierre de los ventanales.

         

Fotografía 23 (izquierda). Decapado controlado de contraventanas exteriores realizado en el taller de carpintería. Fotografía 24 (derecha). Estucado de faltas de aparejo en elementos decorativos tallados y dorados en ventanales del comedor principal.

Hemos reflejado en este capítulo los detalles más visibles del ornato del edificio, si bien no son los únicos, ya que la riqueza decorativa es abundante y variada; cristalerías, bronces, textiles y mobiliario, son un complemento imprescindible para apreciar la suntuosidad y opulencia que exigieron los dueños del palacio, que no escatimaron en gastos.

Para terminar, no queremos dejar pasar la oportunidad de recordar la labor primordial que supone la aplicación de programas de mantenimiento des- tinados a la conservación de los edificios históricos, y en el caso particular de Chile, país considerado de alta vulnerabilidad sísmica, la estabilización de las estructuras arquitectónicas, dotándolas de soluciones y normativas actualizadas al conocimiento que aportan los últimos estudios realizados en esta materia, que incorporan medidas dinámicas de control ante posibles eventualidades que nos permitan conocer el comportamiento de estas formidables y nobles residencias ante estos acontecimientos difíciles de predecir. Un detallado programa de mantenimiento y conservación preventiva es esencial para garantizar que este importante legado patrimonial, del que el Palacio Rioja es un notable ejemplo, pueda ser apreciado por futuras generaciones.

                    

Fotografías 25 y 26.Trabajos de iluminación de fachadas del Palacio y zonas exteriores.



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